Marcas lucran con cáncer de mama mediante pinkwashing y roban origen del lazo rosa
El pinkwashing es la práctica por la que empresas utilizan la imagen del cáncer de mama, sus pacientes y la solidaridad asociada para campañas de marketing que generan beneficios económicos o de imagen de marca. Esta estrategia se centra exclusivamente en el cáncer de mama por su alto potencial comercial, a diferencia de otras enfermedades como el de páncreas o pulmón, que no ofrecen productos como pintalabios o compresas para vender. El origen del lazo rosa es controvertido: una activista mayor en Estados Unidos lo inventó en color melocotón en los años 90 para llamar la atención de instituciones y gobiernos sobre la enfermedad en su familia y amigas. Rechazó ofertas de Estée Lauder y Self Magazine para monetizarlo, prohibiendo su uso comercial, pero estas marcas lo copiaron cambiando el color a rosa, iniciando la industria actual.