A los diez años ya cantaba en peñas flamencas mientras era buena estudiante
La artista rememora sus primeros pasos en el flamenco cuando tenía ocho años y subió por primera vez a un escenario sintiendo que no soltaría el cante. A los diez años ya recibía llamadas de las peñas flamencas cercanas para actuaciones más profesionales. A pesar de esa actividad, mantuvo su faceta de estudiante porque le gustaba ser buena alumna y no solo por complacer a sus padres. Esa etapa la vivió de forma automática sin percibir conflictos entre su pasión y el colegio. Ahora, en la madurez, reflexiona sobre la dificultad de integrar esa experiencia infantil en su vida actual y reconoce que en su momento todo parecía un juego.