Se le durmió medio labio de puro nerviosismo: anécdotas vergonzosas en moto y discoteca
Una confesión inesperada sacude la charla: se le durmió medio labio por puro nerviosismo durante un intento de beso en moto. Nunca le había pasado algo así, y el agobio fue tal que no pudo bajarse del vehículo. Todo empezó en discotecas, donde las amigas la empujaban hacia chicos que le gustaban, pero ella huía presa del pánico. 'Hacía esas cosas de nervios', admite, recordando cómo besó el casco de un chico sin quitárselo para escapar. Estas anécdotas, contadas entre risas, pintan un retrato de juventud llena de vergüenzas y torpezas románticas, con el labio dormido como clímax del horror.