Una pareja optó por ver 'Hereditary' pasadas las once de la noche, como tantas otras veces con películas de terror. Al principio, la historia familiar y un viaje de la hermana a una fiesta mantienen un tono calmado, con solo leves toques de mal rollo.
De repente, uno de ellos se duerme, pero una escena impactante cambia todo: provoca ganas intensas de vomitar y un malestar físico real. '¡Ay, Dios mío!', exclama la afectada, Rebeca, quien describe cómo la cinta destruye la estructura esperada del género.
El dormido despierta alarmado y rebobina para entender qué pasó, quedándose impactado en el baño antes de continuar. 'Es una película que de verdad me da miedo', concluye, destacando su poder para generar terror auténtico más allá de lo convencional.