Vivir con la madre y tres sobrinos obliga a tener sexo detrás de un seto
Un hombre cuenta en una conversación informal cómo la convivencia con su madre y tres sobrinos pequeños le impide mantener relaciones sexuales en casa. Con solo dos habitaciones disponibles, él y su pareja deben buscar alternativas exteriores como riachuelos o zonas detrás de setos para tener intimidad. La frecuencia aproximada que manejan es de seis o siete encuentros al mes. El relato revela que la madre ya empieza a intuir el verdadero motivo de estas salidas rápidas.