Un autor viudo protagonizó un momento cómico en un programa televisivo al eludir preguntas sobre su vida íntima. Con sus hijas y una nieta de dos meses en el público del teatro, prefirió no entrar en detalles sobre relaciones sexuales, tal como le habían advertido sus hijas.
"No me voy a poner a hablar de sexo, ¿verdad?", comentó, destacando la presencia familiar. La entrevistadora intentó insistir, pero el invitado desvió el tema hacia su reciente novela.
La obra describe un coloquio entre dos personas mayores que reflexionan sobre el mundo actual. El autor subraya la dificultad generacional: los viejos como "cascarrabias" y los jóvenes reacios a escuchar. Propone un diálogo bidireccional para fomentar la convivencia, donde mayores escuchen a los jóvenes y viceversa.
Desde que es viudo, evita tales confesiones, priorizando el respeto familiar en público.