Los festivales de música multiplican su huella de carbono pese a las medidas verdes
El consumo de música en directo ha cambiado radicalmente en las últimas décadas, con los festivales como principal formato actual. Hace cincuenta años este modelo apenas existía y no se consideraban políticas ambientales ni la huella de carbono, como ocurrió en Woodstock. Hoy los festivales son mucho más grandes y el desplazamiento de artistas y público incrementa el impacto ambiental. Al mismo tiempo se aplican más medidas de sostenibilidad, como la reutilización de materiales, la eliminación de plásticos y el consumo de energía renovable. Sin embargo, la pregunta central es si estas acciones compensan el hecho de reunir al triple de asistentes que hace veinte años.