Dos maestras de primaria salvaron el talento de Hatim en Zaragoza
El narrador acompañó a su hermana Sofía a Zaragoza y allí escuchó testimonios de varios profesores. Entre ellos destaca la historia de Hatim, quien atribuye su continuidad en los estudios al apoyo de dos maestras de primaria que supieron ver su potencial más allá de su origen. Según el relato, muchos compañeros de Hatim abandonaron los estudios, pero la intervención de esas docentes resultó decisiva. La reflexión final enfatiza que el talento no surge de forma espontánea, sino que requiere ser descubierto, cultivado y protegido por buenos maestros que defienden el tiempo sagrado del aprendizaje.