El autor comparte su experiencia de casi diez meses trabajando en un banco, un entorno que le pareció cínico y del que surgió el personaje Guillermo, emblemático del mundo del dinero, el sexo y la noche.
Guillermo se conecta con Urtain en una atmósfera cargada de odio, descrito como parte del aire mismo, junto al oxígeno y el nitrógeno. Esta dinámica permite al escritor explorar zonas oscuras.
Para el autor, la verdad solo se alcanza mediante la ficción: Urtain se suicida en la realidad, mientras Guillermo muere en un accidente, transformando la novela en un misterio. Rechaza el thriller convencional, optando por ironía y burla hacia los lectores ávidos de suspense.