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Terapia electroconvulsiva: los resets sin anestesia causaban fracturas en los años 30

La terapia electroconvulsiva surgió en 1938 de la mano de dos profesionales italianos que buscaban aplicar descargas eléctricas para resetear el cerebro. Inicialmente se administraba sin anestesia ni relajantes musculares, lo que provocaba fracturas óseas, luxaciones y pérdidas de memoria permanentes. Con la llegada de los psicofármacos en los años cincuenta y sesenta se ofrecieron opciones más seguras para tratar problemas mentales. La evidencia actual señala que el bienestar emocional tiene más que ver con el contexto de vida y las interacciones personales que con supuestos desequilibrios químicos en el cerebro.