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Falangistas asesinaron a siete vecinos de Arévalo y los llevaron al Valle de los Caídos

El 20 de agosto de 1936 una comitiva falangista detuvo a siete vecinos de un pueblo de Ávila, entre ellos el padre del narrador. Los hombres fueron ejecutados en una cuneta a treinta kilómetros de Arévalo, en el término de Aldea Seca. Sus cuerpos acabaron en el Valle de los Caídos sin que las familias tuvieran conocimiento del traslado. Una fotografía procedente de la agencia EFE resultó clave para situar el monumento en el foco del movimiento memorialista. El testimonio destaca las dificultades superadas para identificar a las víctimas y la existencia de otros republicanos secuestrados y enterrados en el Valle sin consentimiento familiar.