Rafael, en una masterclass, lanzó un llamado a repensar los fundamentos de la convivencia social. Invitó a la audiencia a imaginar una gran multitud donde el dolor de uno es compartido por todos y la alegría se erige como primer derecho. 'No soy ningún profeta, pero les advierto: pronto la calle nos mostrará el camino', proclamó, urgiendo reinventar el 'viejo y vetusto pacto del miedo'.
La sesión tomó un giro inesperado cuando Marcelo irrumpió en escena. Le reprochó a Rafael haber dado la charla en el horario de su teórico, sin conocimiento previo del profesor. 'Vos pensás que el programa de Caceres es viejo, obsoleto, está pasado de moda. Por eso venís acá a encantarnos a todos los indios con tus espejitos de colores', espetó Marcelo, desatando una confrontación que puso en jaque la dinámica de la clase.