La fotógrafa que convertía su llegada a los pueblos en una fiesta
Un testimonio rescata el ambiente que rodeaba las visitas de una fotógrafa a los pueblos. El toque de un campanillo servía para convocar a los vecinos, que luego permanecían en el lugar para participar con bromas y comentarios. Estas sesiones iban más allá de los retratos de carné o encargos comerciales. La fotógrafa aprovechaba para capturar imágenes personales donde podía observar, componer y registrar la realidad tal como la veía, sin necesidad de complacer a nadie más que a sí misma.