Desde el servicio militar confesé por carta a mi hermana que me gustaban los chicos
El narrador recuerda las conversaciones con su madre sobre su orientación sexual y cómo esta siempre supo de su preferencia por los hombres. La primera persona a la que se lo contó fue a su hermana, a través de una carta enviada desde el servicio militar en Madrid. Durante esa etapa, su hermano Rafael también se sintió atraído por otro joven del Ministerio de Marina, lo que le provocó una depresión y un ingreso temporal en una sala de psiquiatría. El médico que lo atendió, el doctor Ruffon, le recomendó pintar como vía de expresión. El protagonista insiste en que nunca ha requerido atención psicológica por iniciativa propia, ya que considera que la sociedad es la que genera el conflicto.