Rosa María Calaf se erige como una figura pionera en el periodismo audiovisual, elogiada por su maestría y aportaciones significativas.
Con un sólido bagaje intelectual y académico, transformaba cada crónica en una pieza accesible y digerible para el público, siempre priorizando el relato desde el terreno donde suceden los hechos.
Esta esencia del periodismo, poco glamurosa pero fundamental, se resume en su sensibilidad, atención, respeto, rigor, generosidad y entrega apasionada a la vocación de informar sobre lo que está pasando.