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La actriz desvela su síndrome del impostor tras un tango inolvidable

La actriz compartió un momento de celebración tras bailar lo que describió como el tango más hermoso de su vida. Agradeció la velada en Torval, donde destacó la calidad del vino y especialmente del champán. Sin embargo, la reflexión derivó rápidamente hacia su inseguridad profesional. La intérprete admitió padecer síndrome del impostor y cuestionarse cada día su trabajo, tono de voz y resultados. Confesó que nunca se ha gustado como actriz y que incluso en entrevistas se ve con dureza, dejando siempre la espinita de que podría haberlo hecho mejor.