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Enrique VIII sorprende a todos al pedir la disolución de su matrimonio en 1527

En torno a 1525 Ana Bolena llega a la corte inglesa y despierta el interés de Enrique VIII. La reina Catalina de Aragón, ya cercana a los cuarenta años, ve cómo el rey solicita dos años después la anulación del matrimonio al Papa basándose en argumentos bíblicos. Catalina rechaza la petición con determinación. Defiende tanto la validez de su juramento sobre su primer matrimonio como los derechos de su hija María, a quien una anulación dejaría en situación de ilegitimidad. El relato destaca la coherencia de valores de la reina y su negativa a ceder hasta el final de sus días.