Desde hace más de tres años, un barrio enfrenta problemas derivados del turismo masivo, que diariamente llena sus calles de turistas y clientes de negocios locales como los que venden patatas fritas. Los residentes denuncian que esta situación dificulta su movilidad y les hace sentir que han perdido la libertad en su propio entorno. A pesar de haber presentado múltiples reclamaciones al ayuntamiento, no han recibido una respuesta adecuada, lo que los ha llevado a presentar denuncias en los tribunales para forzar una acción municipal.
La presencia turística también ha incrementado los precios de las viviendas y locales comerciales, agravando la problemática social al encarecer la vida para los vecinos. Los afectados critican que los políticos prefieren priorizar los beneficios económicos generados por el turismo, como ocurre en ciudades reconocidas como Barcelona y varias localidades italianas, en lugar de atender las necesidades de los ciudadanos. Esta situación refleja un conflicto recurrente en zonas altamente turísticas, donde la economía y el bienestar de los residentes entran en tensión.