El narrador relata cómo años de actividad incesante, con constantes viajes, aviones y conciertos, desembocaron en un colapso total conocido como burnout.
El episodio se produjo durante una actuación en Bruselas, de la que apenas guarda recuerdos propios y que solo pudo reconstruir a través de lecturas posteriores.
Hoy, lejos de lamentarlo, considera que aquel problema fue en realidad la solución y el punto de partida de la historia que desarrolla en su libro.
Afirma que en cuestión de segundos la vida puede cambiar por completo y que esa noche lo transformó todo de manera definitiva.