La mantilla española es un elemento de indumentaria que representa elegancia y tradición, especialmente durante la celebración de la Semana Santa en regiones como Andalucía. Su uso está regulado por normas estrictas que buscan preservar su significado cultural y simbólico. Tradicionalmente, la mantilla negra debe llevarse acompañada de un vestido negro sencillo, cuyo largo debe situarse ligeramente por debajo de la rodilla. Además, el escote debe mantenerse moderado y la manga debe ser de tres cuartos o larga, garantizando una apariencia acorde al protocolo establecido.
En cuanto a los complementos, se utilizan joyas en plata y oro blanco con azabache, así como pequeños destellos brillantes. Es habitual portar guantes, un rosario en la mano y un bolso pequeño tipo clutch o de malla. La elección del calzado debe ser clásico, preferiblemente zapatos de salón, y el maquillaje, muy suave. Un aspecto recurrente en el protocolo es la prohibición de usar gafas de sol, manteniendo la sobriedad y el respeto que caracterizan esta tradición.
Este conjunto de recomendaciones refleja el gran respeto por la tradición y el protocolo que rodean el símbolo de la mantilla durante la Semana Santa, subrayando su importancia como manifestación cultural en Andalucía.