El apagón ocurrido en España generó múltiples teorías sobre sus causas, incluyendo ciberataques, fallos de energías renovables o eventos atmosféricos. Sin embargo, informes oficiales publicados poco después, entre ellos uno de expertos europeos y otro de Red Eléctrica, descartaron estas hipótesis al atribuir la causa real a un fallo en el control de la tensión eléctrica.
A pesar de la disponibilidad de información oficial, diversos bulos y desinformaciones se extendieron, en parte debido a la necesidad humana de encontrar respuestas rápidas en momentos de incertidumbre. Esta desinformación mezcla a veces verdades parciales con falsedades, generando narrativas poderosas que permanecen en la memoria colectiva.
El estudio de este fenómeno evidenció cómo mensajes erróneos sobre el apagón fueron aceptados por muchos, a pesar de la existencia de pruebas que contradicen esas teorías. Se concluye que las energías renovables no tuvieron relación con el corte eléctrico, y que ni los ciberataques ni causas atmosféricas fueron responsables.
Este caso resalta la importancia de acceder a fuentes oficiales para evitar la propagación de información falsa en situaciones de crisis.