Álvaro rescata la tradición perdida de las zocas en su pueblo
Álvaro descubrió su pasión por las zocas a los ocho años y desde entonces ha reunido información de los mayores de su pueblo para recuperar el antiguo oficio de zoqueiro. Las zocas eran un calzado plano de madera de abedul con tacón trasero que se llevaba con calcetines de lana. Existían versiones más robustas para hombres y otras ahumadas con cera llamadas chinelas para ocasiones especiales de las mujeres. Con el tiempo las zocas fueron sustituidas por los zocos, botas de suela de madera que ofrecían mayor protección en el campo y en las casas donde se guardaban animales. Cuando la ganadería se trasladó al exterior, la necesidad de calzado diferenciado aceleró la desaparición de esta tradición.