Los signos cristianos en el salón invitan a limitar el poder político
En el salón de sesiones, la luz que entra por el lucernario y las pinturas que evocan el decálogo invitan a reconocer que la política está precedida por una medida superior. El orador subraya que la tradición cristiana contribuyó a formar la conciencia moderna sobre la justicia, la legitimidad del poder y la dignidad de los pobres y los extranjeros. El discurso concluye recordando que la vida humana no puede considerarse una mercancía.