Un lunes cualquiera de abril se convirtió en caos cuando un apagón masivo dejó a oscuras Alicante, Valencia, Murcia, Barcelona y otras zonas de España, extendiéndose al sur de Europa como Italia, Francia y Portugal.
En una oficina donde grababan una entrevista, la luz saltó a las 12:33, pasando de bromas sobre películas de terror a preocupación real ante la falta de explicaciones oficiales. Las redes sociales bullían de rumores: ciberataque, guerra con Putin, muerte del Papa o incluso el fin del mundo.
El equipo salió a la calle y encontró a ciudadanos igual de desorientados, hablando de explosiones, incendios o terrorismo. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) ya investigaba un posible ciberataque, mientras la gente sacaba efectivo y temía un colapso prolongado.