Raquel confiesa su cicatriz de tiburón y las trampas más gamberras de las gemelas
Raquel protagoniza una conversación desenfadada en la que detalla las marcas que complican su identificación con su hermana. Entre ellas destaca una cicatriz que atribuye a un tiburón y una nariz ligeramente partida que genera perfiles distintos. Las gemelas reconocen haber recurrido a trampas en múltiples ocasiones. Una de las más audaces queda sin revelar, aunque se invita al oyente a imaginar el peor escenario posible. La charla pone de relieve las dinámicas habituales en el mundo gemelar y las dificultades cotidianas para diferenciarlas.