Actuar exige más disciplina que cantar: 'Somos soldados, músicos no tanto'
Actuar es más duro que cantar, al menos según esta reveladora conversación. Los actores destacan la necesidad de una disciplina férrea, comparable a la de soldados, con recogidas a las cinco de la mañana, vestuarios impuestos y guiones dictados. Todo el mundo manda sobre el actor: directores, equipo técnico, productores. 'Hay que entregarse por completo', aseguran, algo que no todos pueden soportar. En contraste, los músicos son buena gente pero poco disciplinados. Una anécdota ilustra el choque: llegar a una prueba de sonido a las seis de la mañana, solo para ser mirados con extrañeza por el resto del equipo. Esta comparación pone en valor la sumisión profesional que define el oficio actoral frente a la relativa libertad musical.