El Día Mundial de los Pueblos Indígenas sirve de marco para presentar a los samis, considerados los últimos indígenas de la Unión Europea. Su origen se remonta a más de 10.000 años y actualmente unas 80.000 personas viven repartidas entre Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia.
Los samis mantienen un estilo de vida nómada centrado en el pastoreo de renos, aunque también se expresan mediante arte contemporáneo y rap. Cuentan con parlamentos autónomos que gestionan asuntos de cultura, educación y lengua, y poseen hasta diez idiomas propios.
A pesar de su vínculo con la naturaleza y su gestión de una cuarta parte de la superficie terrestre mundial, enfrentan problemas como la pobreza y el acceso limitado a servicios básicos, según denuncia Amnistía Internacional. El Parlamento noruego ha pedido perdón por atropellos históricos.