Un equipo de científicos ha investigado el origen del habla humano a través de un elemento compartido con otros primates: la risa. La zoóloga Kiara de Gregorio lideró el análisis de las vocalizaciones de orangutanes, gorilas, bonobos y chimpancés durante el juego y al recibir cosquillas.
Los resultados muestran que la risa de estos animales es rítmica, igual que la humana, y que este patrón apareció hace al menos 15 millones de años. A lo largo de la evolución, los primates desarrollaron mayor velocidad y control del ritmo, lo que habría sentado las bases para el habla.
El estudio concluye que aprender a reír fue un paso previo necesario para desarrollar el lenguaje complejo que caracteriza a los humanos.