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El ascensor transformó los áticos de castigo para la plebe en símbolo de lujo

Durante siglos las últimas plantas de los edificios eran las más incómodas y se destinaban al servicio o a las personas con menos recursos. El ascensor cambió esa realidad al facilitar el acceso y aportar ventajas como más luz, mejores vistas y privacidad. El cine contribuyó a consolidar la imagen de lujo de los áticos. En España, la película de Almodóvar con Carmen Maura popularizó la idea de estos espacios como refugios alejados del mundo y símbolos de posición social. Hoy un ático no solo vende metros cuadrados, sino la sensación de estar por encima y disfrutar de la ciudad sin estar completamente dentro de ella.