La IA amenaza con debilitar nuestro cerebro: el ejemplo de los taxistas de Londres
El avance de la inteligencia artificial plantea riesgos para el desarrollo cognitivo humano a largo plazo. Al asumir funciones como la memoria y la orientación espacial, la IA podría reducir la actividad del hipocampo y limitar la plasticidad cerebral. El caso de los taxistas de Londres ilustra este efecto: quienes memorizaban 25.000 calles desarrollaron mayor materia gris en esa región. Expertos del Instituto de Neurociencias de Alicante alertan de que un uso excesivo de la IA generaría cerebros más pequeños y dependientes. El coeficiente intelectual lleva décadas estancado y el cerebro tiende a minimizar esfuerzo. Sin ejercicio mental constante, advierten, podría ser necesario crear gimnasios cerebrales para contrarrestar la inacción.