Francia ha comenzado el nuevo curso escolar con una norma clara: los móviles quedan prohibidos en los centros educativos, aunque se permiten excepciones por motivos médicos o para realizar pagos en las cafeterías. Cada instituto podrá decidir cómo aplicarla, desde requisar los dispositivos hasta instalar taquillas.
En España el debate está abierto. Cinco comunidades ya tienen restricciones y el reportaje plantea qué ocurriría si la medida se extendiera a todo el país. Alumnos, familias y profesores expresan opiniones diversas: algunos ven el móvil como herramienta útil si se usa bien, mientras que los docentes alertan de una fuerte adicción vinculada sobre todo a las redes sociales.
Un informe del Ministerio de Derechos Sociales indica que muchos menores obtienen su primer teléfono al terminar primaria, alrededor de los 12 años. Profesores destacan que, pese a las prohibiciones existentes, el uso clandestino persiste y genera conflictos. La pregunta final que plantea el contenido es si España debería seguir el ejemplo francés para proteger a los estudiantes de los riesgos del mundo virtual.