Lucía lleva 17 años cobrando el salario mínimo en educación infantil
Lucía trabaja como educadora infantil desde 2009 y percibe actualmente 1221 euros brutos mensuales sin pagas prorrateadas. En casi dos décadas su salario apenas ha crecido pese al aumento del coste de la vida, lo que le impide cubrir alquiler, alimentación y gastos básicos. María José, técnico en cuidados auxiliares de enfermería, ha firmado más de 20 contratos en seis años en residencias y hospitales. Denuncia turnos prolongados de hasta 17 horas por una compensación mínima y la falta de reconocimiento social y económico de su labor esencial. Ambas profesionales alertan de que la precariedad está ahuyentando a trabajadores cualificados de sectores como la sanidad y la educación infantil, poniendo en riesgo la continuidad de estos servicios.