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El viento se levanta: una joven invoca esperanza ante el desencanto actual

Una joven voz resonó en Oviedo al evocar las palabras de María Zambrano en 1981. La oradora, que entonces tenía trece años, subrayó la necesidad de mantener la esperanza en un presente marcado por conflictos, desigualdades y el vértigo de las redes sociales. Frente al escepticismo y el desencanto, defendió la importancia de honrar a los premiados por su capacidad de inspirar confianza y curiosidad. Recordó versos de Serrat y Paul Valéry para afirmar que, pese a las dificultades, merece la pena defender lo que tiene sentido. El mensaje final apeló a la autenticidad humana frente a la perfección artificial y a la necesidad de seguir intentando vivir con ilusión.