Un avión que transportaba al Papa sufrió un problema técnico en uno de sus motores mientras se encontraba en pista. Según relataron los periodistas a bordo, los responsables decidieron remolcar el aparato y girarlo en sentido contrario para que el viento dejara de interferir y permitiera reiniciar el motor.
Los corresponsales, entre ellos Begoña desde Roma, describieron la maniobra como algo absolutamente inusual y comentaron que todos los pasajeros reaccionaron con sorpresa y risas ante la situación. El procedimiento se llevó a cabo con los ocupantes dentro del avión.