Un hombre privado de libertad compartió su experiencia tras encontrarse con el Papa en las instalaciones de Cáritas junto al padre Paulino. Según relató, el Pontífice saludó de forma cercana a las doscientas personas que esperaban en el patio, lo que convirtió el momento en algo íntimo y emotivo.
El recluso expresó su agradecimiento por la cercanía mostrada y subrayó la importancia de que el Papa tenga en cuenta también a los privados de libertad, los sin techo y los inmigrantes. La visita dejó en él una impresión inolvidable y la sensación de que su situación es tenida en consideración.