El debate sobre el futuro de la acampada en Sol plantea una pregunta recurrente en la historia de las protestas españolas: cuándo es el momento de levantarla.
Tres escenarios se repiten según el análisis. En el primero, los manifestantes se marchan tras lograr sus objetivos, como ocurrió con los trabajadores de Sintel en 2001 que mantuvieron su campamento 187 días hasta conseguir un acuerdo.
El segundo caso es la salida planificada, como en el 15M, donde la acampada se disolvió para extender el movimiento a otras plazas y evitar el desgaste.
El tercero es el desalojo forzoso, justificado por razones de orden público, como sucedió en Barcelona durante las protestas contra la sentencia del Procés.