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Bogotá recupera edificios abandonados para ofrecer vivienda social a miles de familias

Bogotá, con casi ocho millones de habitantes, atraviesa una seria crisis de vivienda que afecta especialmente a las familias de menores ingresos. Comprar una propiedad resulta casi imposible y los alquileres consumen gran parte del sueldo mensual, mientras los apartamentos se reducen en tamaño y proliferan opciones como los pagadiarios. Ante esta situación, la alcaldía ha identificado decenas de edificios abandonados que podrían reconvertirse en vivienda social. El caso del edificio Santiago Acuña, cerrado durante tres décadas, muestra el potencial de esta estrategia que busca también revitalizar el centro histórico, donde se calcula que hay unos quinientos inmuebles recuperables. Otras medidas incluyen ayudas económicas de hasta seis mil euros para mejorar viviendas en barrios informales y un programa de subsidios que combina el ahorro familiar, un préstamo bancario y una aportación municipal para facilitar la compra.