España mantuvo el control del balón durante todo el encuentro con un 75% de posesión y cerca de ochocientos pases. Sin embargo, no logró romper la estructura defensiva de Cabo Verde, que se mantuvo bien posicionado en el campo.
El comentarista destaca que esta dificultad para desestructurar al rival podría repetirse ante otros equipos en el Mundial. El sorteo evitó un cruce más complicado como habría sido Brasil, que habría planteado un partido distinto.
Cabo Verde sorprendió con un enfoque que no coincidía con las expectativas previas del público, demostrando que cada selección llega con sus propias armas a la competición.