El gobierno de Donald Trump ha recortado las ayudas destinadas a asociaciones que asesoraban legalmente a menores no acompañados en Estados Unidos. Esta medida ha provocado que muchos niños enfrenten solos sus procesos de deportación ante los jueces.
En el Tribunal de Inmigración de Harlingen, Texas, se observaron casos como el de José, de 16 años, que escuchaba solo cómo podría ser deportado a México. Otro menor, Juan Carlos, también de 16 años, no pudo explicar al juez dónde estaban sus padres y admitió no asistir a la escuela.
Los jueces atienden un alto volumen de casos y los menores carecen de recursos para pagar abogados o formularios. Esta situación genera estrés y angustia adicional en los niños que prestan juramento en inglés o español.