Compraron un plátano por 150.000 euros y lo vendieron por 6 millones
Una conversación informal desmenuza el caso del plátano de Maurizio Cattelan, la obra que consiste en una fruta pegada con cinta a una pared. El comprador inicial pagó entre 120.000 y 150.000 euros por una de las tres ediciones y, según el relato, se la comió, lo que provocó risas entre los presentes. Sin embargo, la pieza se revendió después por 6 millones de dólares, lo que ilustra cómo el mercado del arte valora el concepto por encima del objeto material. El plátano se considera reemplazable y forma parte de una edición limitada de tres ejemplares. Los compradores lo adquirieron en un kiosco cercano a la feria de arte de Basilea para poder exponerlo sin necesidad de importarlo desde lugares lejanos como Canarias o Mercamadrid. La misma dinámica se menciona en el contexto de Miami, donde el valor de la obra efímera sigue generando debate.