Música medieval anónima: mujeres que compusieron sin poder firmar sus obras
El narrador expresa su reciente fascinación por la música de los siglos XIV y XV, un repertorio que considera especialmente bello. Destaca las cantigas de Alfonso X el Sabio y las composiciones de trovadores, muchas de ellas conservadas en códices monásticos. Según el relato, gran parte de estas obras aparecen como anónimas porque las mujeres que las crearon, ya fueran damas nobles o monjas, no podían firmarlas sin ser catalogadas como sirvientas. Esta práctica se mantuvo durante siglos y ocultó el verdadero origen de numerosas piezas. El hablante recuerda también la discriminación sufrida por las mujeres que interpretaban música en Italia, donde se las asociaba con la prostitución, y menciona el caso de la hermana de Mendelssohn, impedida de participar plenamente en la vida musical.