Federico olvida sus preocupaciones en Cadaqués junto a Dalí
Federico pasa días inolvidables en Cadaqués junto a Dalí. El pequeño pueblo blanco, el rumor constante del mar y la luz especial del lugar le permiten olvidar todas sus preocupaciones. La compañía permanente de Salvador, la dulzura de Ana María y la admiración ganada de su padre refuerzan la sensación de bienestar. Nada de lo pendiente en el mundo exterior perturba su felicidad en la costa catalana.