La extracción de litio en Atacama seca el agua de comunidades ancestrales
El litio se presenta como pieza clave para impulsar la movilidad eléctrica y reducir el uso de combustibles fósiles. Sin embargo, su extracción en el desierto de Atacama genera una paradoja: el proceso consume agua en una de las regiones más áridas del mundo y afecta directamente a comunidades que habitan el territorio desde hace siglos. Las mineras defienden que la actividad representa un avance para la humanidad, pero los testimonios locales señalan que este desarrollo se realiza a expensas de los recursos hídricos de la zona. El relato cuestiona si la llamada transición energética puede considerarse limpia cuando genera este tipo de impactos ambientales y sociales.