Los prehistóricos cazaban bisontes con lanzas de 2,40 metros impulsadas por atlatls
En las cuevas prehistóricas se empleaban mezclas de ocres, óxidos de hierro como hematites y limonitas junto con carbón vegetal o mineral para realizar pinturas rupestres. Estos mismos pigmentos servían para decorar lanzadores de lanza conocidos como atlatls, fabricados en madera, hueso de ciervo o caña natural. Uno de los ejemplares destacados mide entre 2,30 y 2,40 metros de longitud y cuenta con una punta endurecida al fuego. El atlatl, provisto de un pico curvado, permitía apoyar la lanza en la mano y lanzarla con mayor fuerza y precisión. Gracias a esta tecnología sencilla, los grupos prehistóricos podían cazar bisontes y otros animales de forma efectiva, demostrando una notable adaptación al entorno.