Aprendí el lenguaje de los animales antes que el de las personas
El narrador describe cómo su aprendizaje inicial del lenguaje y del mundo ocurrió a través de los animales, mucho antes de cualquier interacción humana. Hablaba con lechuzas, ranas en el río y golondrinas en los postes eléctricos, y considera que de ellos obtuvo prácticamente todo su conocimiento. Su abuelo le inculcó la idea de que se aprende más de los animales que de los hombres. Uno de sus perros, llamado Darwin, representaba esta preferencia por la compañía animal, que le resultaba más gratificante que la humana. Además, menciona que tiene amigos que disfrutan escucharlo imitar sonidos para llamar la atención de las perdices e iniciar un diálogo con ellas.