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La muerte de Lalo unió a Los Enemigos cuando todo parecía perdido

Un integrante de Los Enemigos ha recordado el impacto que tuvo la muerte de Lalo en la trayectoria del grupo. El bajista, natural de Almería, llegó a Madrid en 1986 para tocar con Guto Batollet y poco después conoció a José L., con quien formó parte de la banda desde entonces. La pérdida de Lalo sumió al conjunto en una profunda crisis y el músico llegó a plantearse volver a su ciudad natal. Sin embargo, el recuerdo del compañero fallecido actuó como un punto de unión y motivación para continuar. Según el testimonio, Lalo representa una figura protectora que sigue presente cuando las circunstancias se complican. El grupo considera que le debe su continuidad y que el sueño compartido por los cuatro integrantes se cumplió en parte gracias a su memoria.