El vídeo muestra cómo los plásticos que llegan al mar se fragmentan por la acción combinada de la luz solar y las olas. Esta foto-oxidación hace que los materiales pierdan flexibilidad y se rompan en trozos cada vez más pequeños que alcanzan incluso la fauna abisal.
Los peces ingieren estos microplásticos, ya sea de forma accidental o confundiéndolos con plancton, y el problema se transmite a lo largo de la cadena alimentaria hasta llegar a los humanos. Residuos de ropa, botellas y otros objetos son las principales fuentes identificadas.
Como solución práctica se propone aplicar las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar, para minimizar el impacto de los plásticos que ya utilizamos.