El reciente apagón eléctrico que dejó a oscuras a media Europa, desde Portugal hasta Grecia, ha sido confirmado por informes oficiales como un simple fallo en el control de la tensión. Sin embargo, las redes se llenaron de teorías conspirativas que lo vinculaban a ciberataques o incluso al comienzo de la Tercera Guerra Mundial.
La desinformación no busca convencer con mentiras puras, sino embrujar con verdades a medias para generar incertidumbre y agotamiento. Mientras se desmiente un bulo, surgen diez más, saturando a periodistas y público por igual.
Este fenómeno, respaldado por 32 estudios, muestra cómo las falsedades condicionan la opinión pública incluso tras correcciones. La ansiedad por explicaciones inmediatas favorece su expansión, recomendando ante la duda no compartir nada para no amplificar el caos.