Rosita inicia una huelga de hambre para ir a Madrid y triunfar como artista
Rosita recuerda su infancia en Chipiona, donde la gente se detenía en la calle para escuchar sus canciones, igual que antes ocurría con su madre. Desde muy pequeña tenía claro que quería ser artista, pero su familia se opuso y le prohibió cantar. Ante la negativa, la joven inició una huelga de hambre que finalmente convenció a su abuelo, quien le entregó 8000 pesetas para que viajara a Madrid acompañada de su madre. En la capital, Rosita se convirtió en la primera mujer en interpretar cierto repertorio que hasta entonces solo cantaban hombres. Aquella novedad, que en su momento generó sorpresa, acabó integrándose en el folclore y hoy forma parte de la tradición.