Marco Simoncelli vivió una cruel paradoja al proclamarse campeón del mundo de 250cc en el mismo circuito de Sepang donde tres años después perdió la vida.
El 23 de octubre de 2011, el piloto italiano de 24 años partía quinto en la parrilla de MotoGP bajo amenaza de lluvia. En la segunda vuelta, mientras batallaba con Álvaro Bautista, sufrió una caída que Colin Edwards y Valentino Rossi no pudieron evitar.
El paddock enmudeció ante la última muerte registrada en la categoría reina. Aquel accidente impulsó mejoras en la seguridad como el uso de airbags en los monos de los pilotos.
Aún hoy se recuerda a SuperSic por su melena rizada, su carisma ante los micrófonos y su valentía en la pista.